
Nunca se sabe a que callejón puedes ir a parar. A este muñeco se le acabaron los días de niños.... o no?
La velocidad de la era digital nos ha hecho arrinconar aquellas (no tan viejas) cámaras en las que tirar de la palanca de arrastre significaba una pequeña subida de adrenalina. Aquellos ácidos olores de los productos del laboratorio cada día son más lejanos por no decir ya imperceptibles. Todo ello, en ocasiones, lo echo de menos.
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