
La cara del muñeco es la misma que hubiese tenido en una sesión publicitaria. Sin embargo aquí parece pedir auxilio, parece que realmente nota la presión. ¿Será que no están tan inanimados como creemos?
La velocidad de la era digital nos ha hecho arrinconar aquellas (no tan viejas) cámaras en las que tirar de la palanca de arrastre significaba una pequeña subida de adrenalina. Aquellos ácidos olores de los productos del laboratorio cada día son más lejanos por no decir ya imperceptibles. Todo ello, en ocasiones, lo echo de menos.
2 comentarios:
Uuuu que miedo!!
Genial, es verdad.
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